El panorama económico global y local sugiere que los próximos meses estarán marcados por volatilidad: ajustes en política monetaria, cambios en tasas, expectativas inflacionarias y choques externos. Para un inversionista ese entorno no es una amenaza, es una oportunidad. La clave está en estructurar decisiones de inversión con visión estratégica, tolerancia al riesgo y un objetivo claro: generar rentabilidad real.
En ese sentido, te compartimos un camino para decidir cómo invertir rumbo a 2026 aprovechando ese vaivén del mercado, combinando renta fija y renta variable, y sabiendo cuál banco da mejores rendimientos.
Tasas, inflación y expectativas
Los Cetes a 28 días hoy cotizan en 7.05% anual.* Eso los posiciona como referencia básica de riesgo mínimo. Si la inflación general anual está cercana a 3.57%**, eso implica un rendimiento positivo, aunque modesto.
Hay expectativas de que los rendimientos de los Cetes podrían bajar aún más este año, con nuevos recortes de tasas en marcha. Por otro lado, los bancos ya ofrecen tasas de rendimiento atractivas en productos estructurados. Por ejemplo, Banco Covalto pone a tu alcance altas tasas fijas de interés por plazos de hasta 3 años, sin monto límite de inversión. Esto nos dice algo: todavía puedes asegurar una tasa favorable en renta fija por más tiempo, y garantizar que tu dinero no pierda su valor.
Renta fija: La columna vertebral de tu portafolio
En un escenario fluctuante, la renta fija funciona como columna vertebral del portafolio: ancla de estabilidad. Si bien sus rendimientos no capturan grandes saltos, ofrecen predictibilidad y amortiguan caídas.
Dentro de renta fija puedes considerar:
- Cetes: encuéntralos en CetesDirecto, como opción de referencia de bajo riesgo.
- Bonos gubernamentales de mediano plazo: contrata para obtener tasas más atractivas si la inflación o las tasas no caen rápido.
- Instrumentos bancarios: puedes acceder a diversas tasas, plazos y periodos de pago de rendimientos. Además, recuerda que al invertir en banca, tu dinero está respaldado por el IPAB hasta por 400 mil UDIS.
El objetivo de invertir en renta fija es que una parte de tu patrimonio mantenga un ingreso constante y defensivo.
Uno de los dilemas más frecuentes es: ¿qué banco da mejores rendimientos? No hay un banco universal que siempre tenga la mejor tasa; eso varía por condiciones y perfil de cliente. Pero sí hay hacks:
- Algunos bancos lanzan promociones temporales o productos especiales para captar capital.
- Verifica tasas reales (después de inflación) y compararlas con Cetes.
Así que un buen camino rumbo a 2026 es monitorear ofertas de inversión bancaria mes a mes, comparar tasas nominales, plazos y considerarla como complemento o desafío frente a lo que ofrece el mercado de renta fija tradicional.
Renta variable: Otra opción eficiente
Si bien la renta fija protege tu capital, la renta variable (acciones, ETFs, FIBRAs) tiene potencial para obtener rendimientos más altos. En mercados dinámicos, caídas temporales pueden convertirse en oportunidades de compra con descuento.
Sin embargo, debe manejarse con disciplina:
- No poner todo el capital en renta variable.
- Tener un horizonte claro (2-5 años mínimo).
- Usar estrategias de entrada escalonada (dollar cost averaging).
- Diversificar entre sectores y geografías.
La parte variable de tu cartera será la que impulse el crecimiento de tu dinero cuando los ciclos favorezcan activos de riesgo.
Plan de inversión rumbo a 2026
Como hemos visto hasta aquí, invertir rumbo a 2026 requiere construir una estructura sólida capaz de adaptarse a un entorno cambiante. Para lograrlo, puedes seguir esta ruta práctica:
- Evalúa tu capital disponible y define cuánto puedes invertir sin comprometer tu estabilidad financiera.
- Construye tu columna fija con instrumentos de renta fija, como Cetes o inversión bancaria segura, que garanticen liquidez y un rendimiento positivo.
- Asigna una parte a instrumentos híbridos, que combinen renta fija con potencial de crecimiento.
- Destina una fracción a renta variable, idealmente a largo plazo, para capturar oportunidades de rendimiento superiores.
- Realiza rebalanceos periódicos: si la renta variable gana demasiado peso, redistribuye para mantener el equilibrio.
- Monitorea la tasa de rendimiento real, no sólo la nominal; lo importante es lo que ganas después de la inflación.
- Considera costos y plazos: revisa comisiones, impuestos y condiciones de liquidez antes de invertir.
- Diversifica siempre para mitigar riesgos en caso de escenarios adversos.
La fórmula está en construir un portafolio inteligente que combine renta fija para estabilidad, instrumentos híbridos para balancear riesgo y rendimiento, y renta variable para hacer crecer tu dinero a largo plazo. Recuerda: no se trata de perseguir ganancias rápidas, sino de generar riqueza sostenible, blindar tu capital y aprovechar los ciclos. Si logras equilibrar seguridad, liquidez y riesgo, podrás mantener ventaja incluso cuando el mercado se mueva con fuerza.


